Ladronas osadas esconden cosas en lugares inóspitos, bue, no tan inóspitos, cuando son descubiertas y el hustro frustrado queda, solo conocen una forma de zafar, entregar el botín. Diana tiene una estrategia que nunca falla, elige tiendas donde la seguridad son hombres. Los entretiene con sus dotes mientras enconde todo lo que, sin pagar, se quiere llevar. Pero la cosa cambia cuando es atrapada por la dueña del lugar. Una voluptuosa señora que no está dispuesta a dejarla ir si no entrega ciertas cosas. Claro que la madura no se viene de historias frías, mira cuando la pillaron en cuatro.