...De un tirón lo metió en la casa y de la solapa llevó hasta el sillón de la sala donde sin explicaciones se le sentó en la falda. Ignorando que está sucediendo se queda atónito ante el arrebato de esta joven que parece que quiere sexo. La situación actual no está como para andar despreciando oportunidades, que, si bien buscó frenarla, no pudo hacerlo. Menos cuando se puso de pie para sacarse el vestido rojo exponiendo un trasero que es suerte de pocos. Esperemos que los otros tarden un poco, aunque sea que los dejen terminar.
Pero la culpable no es esta chica, si quieres saber como comenzó esta odisea de amigas traviesas mira la primera parte.