Estaba la puerta abierta, ella desnuda pasándose crema, y si, se quedó mirando, se ocnvirtió en el espectador, pero hay mas, mucho mas. La habitación de Birdgette queda de paso a la suya, así se topó con el gran espectáculo. Enormes pechos brillando, algo excitada al tocarse sola, pezones elevados, como no quedarse mirando. Pero lo escuchó, intentó hacerle creer que nada vio. Sin embargo, en la sala la vio venir, con esa toalla blanca que le dice que aun debajo no lleva nada. Ya está jugado, sabe que se podrá complicado, pero aun no sabe que en realidad, será inolvidable. Esta española no es tan recatada como parece, en el bar, el vestido amarillo hizo estragos.