Divina, con su vestido de novia puesto que no solo oculta la sexy lencería blanca para la gran consumación, hay algo mas, justo en ese lugar, trabajando, para llegar bien relajada. Pero hay un problema, ha estado todo el día con eso encajado y de alguna manera el futuro esposo lo nota. Confesar la ayuda a aliviarse un poco, pero a él no le cayó nada bien, el hipócrita se retira enojado diciendo que esperaba casarse con una mujer recatada. En sus lamentos solitarios aparece ese oído que la calma, Ryan, que no solo le saca el mal humor, también ese tapón y mas...