Hay que llegar a límites impensados para lanzar esta propuesta, está dispuesta a drenarles las bolas cada día si dejan de masturbarse por toda la casa. Así que luego de mucho lidiar los sentó a los dos en el sillón, uno a cada lado sin saber que les va a decir. Con su vestido de verano, el del escote que pone a sus pechos en el centro de atención los invitó a bajarse los pantalones. Endurecidas emociones asoman, ambos compendiendo lo que se avecina, aceptarán encantados, que ella misma los drene. Seguramente todo esto comenzó cuando era maestra en la universidad, enseñando a un alumno primerizo como es follar.