... La rubia de ojos celestes comienza a sentir en sus mandíbulas el esfuerzo, pero tiene la recompensa que espera. Se tiró boca arriba, subió las piernas lo mas algto que podía y se lo quedó mriando. Sabe que es apretada, como que luego se relajada, siente que afirma y como un suspiro, entra. Un gemido contenido, John sabe cuanto penetrar, ha dado con el hombre ideal.