Cuando algo mejor llega a la vida, hay que sentarse encima, no dejarlo escapar.
... Aun así, el pasado deja cicatrices invisibles, y esa tarde, al llegar en el auto, él quiso bajar. Ella lo detuvo. “No estoy preparada”, dijo, bajando la mirada. Rob no discutió. Solo sonrió y le extendió una pequeña caja. Algunos regalan flores. Otros, chocolates. Rob, lencería negra. Finísima. Abella la abrió sin decir nada. Sus mejillas se encendieron. Sus dudas, se apagaron. Lo miró con esos ojos que ya no titubeaban. “Baja”, dijo. “Quiero que veas cómo me queda”. Si quieres ver cómo termina esta historia… estás a un click.
Dato curioso: La lencería negra estimula más la imaginación que cualquier color. El cerebro la asocia con misterio, poder… y decisiones atrevidas.
Los interraciales gustan, no a todos, pero si sos de esas personas que los prefieren, mira a esta suegra botando sobre el yerno.