... Pero Ace no entiende de rituales. Ni de puertas cerradas. Ni de ropa, aparentemente. Irrumpió como si el vapor lo llamara. Ella, entre agua y asombro, lo despachó como a un mosquito atrevido. Pero Ace es terco. Insistió. Y aprendió. A no entrar sin tocar. A no hablar sin provocar. A prometer… con detalles excitantes. Asuna lo dejó afuera… la primera vez. La segunda, se le resbaló el “no”. La tercera, es lo que estás por ver. Dicen que el vapor subió más de lo normal. Y que alguien volvió a ducharse… solo para enfriar lo que ya estaba ardiendo.
Sabías que el vapor caliente dilata los poros, pero también baja defensas… por eso tantas decisiones dudosas se toman justo después de una ducha larga.
Te gustan las mujeres en la ducha, pues las maduras tienen lo suyo y al parecer el agua las pone cachondas.