Siempre se tuvieron ganas, hoy si, es el gran día, polvazo...
... En sus manos, un consolador que al menos le daba consuelo, aunque la sensación de vacío seguía ahí. De repente, la puerta se abrió sin previo aviso, y un susto la hizo saltar. ¡Era Jay! Sin avisar, con una sonrisa en la cara, él entró, le entregó un papel y le dijo algo que cambiaría todo: “Ya no tendrás que hacerlo sola.” Skylar, sin palabras, solo pudo mirar el papel, preguntándose si finalmente la compañía que tanto deseaba había llegado.
Así como le llegó el envío a esta otra joven, compró cosas privadas pero al final descubrió que una real es mejor.