Esta rubia delicada no parecía que tuviera estos deseos.
... Sí, fue Blake quien lo pidió, sin rodeos. Y cuando aceptó, no hubo nervios, hubo emoción. Se vistió de rosa para recibirlo, pero la dulzura era solo parte del disfraz. Porque en realidad, tenía un plan. Mientras él esperaba en la cocina, fue Blake quien apareció por detrás, segura, con una sonrisa afilada… y un par de arneses en la mano. “¿Te animás a jugar conmigo?” dijo, sin titubear. Ella no vino a ser elegida. Vino a elegir. Porque en este encuentro, el monstruo no es solo él. Y cuando la fantasía cambia de manos, lo que parecía una escena común… se convierte en historia. De esas que no se olvidan.
Ni las mas sensuales escapan a la curiosidad de estar con un hombre moreno, mira a esta hermosa esposa infiel.