... Pero Joshua no entiende de espacio personal. Está encima, molesta, interrumpe. Insiste. Cualquier otra lo habría echado. Pero Chloe no es cualquier otra. Y Joshua no se rinde tan fácil. Un roce, un toque, una mirada que cambia. Ella cede. ¿Por cansancio? ¿Por curiosidad? Tal vez un poco de ambas. Pero lo que no esperaba... era disfrutarlo tanto. Y ahí empieza lo curioso. La rubia que buscaba silencio ahora quiere más. Quiere repetir. Explorar. Insistir. Y cuando Joshua ya no presiona, es ella quien no se despega. Porque a veces, el que más molesta... termina siendo el que mejor enseña a disfrutar.
Hablando de calzas que marcan, porque no te das una vuelta por la casa de Honey Hayes que anda con su cameltoe orgullosa mostrando.