No quieren que la lleven a ningún otro lado que no sea el placer.
... Hace dedo en la ruta, sabiendo que no todos frenan… pero que muchos lo desean. Esta vez es Donny quien se arriesga: maneja una vieja furgoneta y no pregunta demasiado. Ella sube con una sonrisa atrevida y, pasados apenas dos minutos y medio, ya no está en el asiento del acompañante. Desde atrás algo llama su atención: el roce de la aventura. Donny mira por el retrovisor y ve el inicio de un espectáculo al que nadie lo invitó, pero que no piensa perderse. Puede seguir manejando… o detenerse. Técnicamente hay opciones, claro. Pero cuando una rubia como Ella toma el volante, hasta la dirección cambia.
A ella le gustan las rutas, a otras, a pesar de estar casadas, las app de citas, como esta esposa poco confiable.