Nunca vio algo así de grande, ¿hay algo de malo en probar?.
... Torpe, desabrido y, lo peor de todo, físicamente... insuficiente, por no decir diminuto. Ya ni siquiera fingía entusiasmo. Su crisis era inminente, pero entonces llegó la visita: Keiran. Alto, seguro, con una energía que llenaba la casa. Lo vio en la ducha, eso que colgaba la mojó toda a primera vista. El alma se le cayó al suelo. Lo que sintió fue casi ofensivo: deseo puro, brutal, inevitable. No fue ella quien planeó rogarle atención… pero lo hizo. Con la mirada, con los gestos, con el cuerpo. Y Keiran, que no era lento, le dio justo lo que necesitaba.
Si te ha gustado Scarlit te recomiendo que la veas en otro de sus protagonismos haciendo de la hermana del jefe.