Cansada de ser la intocable, saca su lujuria a conocer.
... Elsa era el tipo de mujer que el mundo admiraba desde pasarelas, portadas y filtros perfectos. Su cabello largo y rubio era su corona, pero detrás de esa melena inmaculada había un cansancio que ni las luces del estudio podían ocultar. Cuidaba cada gesto, cada mirada; “el qué dirán” era su sombra constante. Entonces llegó Manuel, un tipo que no entendía de protocolos ni modas. No tenía cámara ni estilista, solo ganas de romperle la rutina con un par de locuras cotidianas, planes sin agenda. Él no quería una modelo. Quería a Elsa, con las imperfecciones que nadie veía. Y ella, sin saberlo, estaba a punto de dejar de ser un cliché.
Tener la suerte de estar con una chica de pasarela ya es mucho, pero hacer un trío con dos modelos, sublime!.