Sangre fría, cuerpo caliente, así es esta rubia infiel...
...Bailey cometió un error. Unas fotos pensadas para su novio terminaron en el chat de Filthy. Lo que siguió fue una cadena de reacción, difícil de cortar. Esa mañana, sentada sobre la mesada de la cocina, hablaba con su novio como si nada. Voz dulce, tono casual. Entonces apareció Filthy. Sonrisa ladeada, mirada que ya no pedía permiso. Con un dedo sobre sus labios, le pidió silencio. Ella asintió apenas. Mientras seguía la charla por teléfono, él se colocó frente a ella, manos viajando por esos lugares que aprendió a conocer muy bien. Bailey apenas contuvo un suspiro. Su voz no tembló al decir “yo también te extraño, amor”. Pero sus piernas, abiertas sobre la mesada, contaban otra historia. Una más sincera.
Investigando en nuestros archivos encontramos a una vecina que mientras hacía lo mismo la desnudaban.