No conoce la palabra pudor, menos un no cuando busca hombres...
... Le gustaba asomarse por la ventana como quien lanza un anzuelo, dejando que la tela se olvidara de su trabajo justo donde más se notaba. Esa tarde, Alex fue el elegido. La vio… y se quedó mirando medio segundo de más. Electra lo notó, claro. Como siempre. Golpeó la puerta con una sonrisa peligrosa. Alex intentó mantenerse firme, pero ella entró como si el “no” no fuera más que decoración verbal. Y cuando creyó que ya no podía sorprenderlo más, Electra le mostró un pequeño secreto metálico… en un lugar inesperado. Y con eso, se acabó su resistencia.
En otro vecindario, una de las vecinas fue a discutir, pero cae de rodillas por culpa de un gran seductor.