Cuando una clienta ardiente reclama una 'herramienta especial'.
...Nina necesitaba que arreglaran el fregadero. Lo que no esperaba… era que el plomero también la descompusiera a ella. Le abrió la puerta sin demasiadas vueltas: un sweater blanco, largo, aunque no tanto, algo asoma. Él, con orejas un poco saltonas, anteojos y una altura que no pasaba desapercibida. ¿Guapo? No sabría decir. Pero había algo. Mientras él revisaba caños, ella lo observaba. De cerca. Muy cerca. A veces, lo que una llama “instinto femenino” se activa solo. Sin permiso. Y sin pausa. No hubo juego de seducción, ni charla innecesaria. Solo una decisión inesperada que cambió el curso de la visita. ¿Una simple reparación doméstica? Para nada. Esto es otra clase de arreglo. Uno que no se cobra por hora… pero se paga igual. Tal vez, con intereses.
Por supuesto que no es el primer fontanero que enfrenta una clienta tan exigente, aquí tienes otro vídeo de plomeros.