...Rissa estaba recostada, la luz suave del atardecer filtrándose por la ventana, creando sombras juguetonas sobre su piel. Su cuerpo, envuelto en lencería nueva, brillaba con promesas de lo que aún no había llegado. Se había preparado para algo que ni ella misma sabía si podría manejar. Los tacones sobre el suelo, el perfume, la piel casi ardiendo... Brad no era de llegar puntual, pero cuando lo hacía, todo se volvía otra cosa, algo… impredecible. La puerta se abrió con un crujido, y el aire cambió, denso y eléctrico.
Todos pueden tener algo que no quieren que se sepa, pero eso no los priva de disfrutar, como Tegan James y su amante secreto.