Cherie observó a su nueva asistente, Blair, con una sonrisa calculadora. La rubia, elegante y ligeramente más alta que ella, era perfecta para el test de lealtad que había planeado. Al llegar a casa, Cherie hizo una señal secreta a Mick, el chófer, y luego le dio instrucciones a Blair: debía ir a la cocina en unos minutos.
Cuando Blair llegó, el aire se cargó de sorpresa. Cherie estaba a los besos con Mick, la escena más inesperada y tentadora. Blair, inmóvil, comenzó a suspirar, observando en silencio, la tensión creciendo. Sin poder resistir más, se quitó los tacones, cruzó el umbral y se unió, dejándose llevar por el deseo del momento.
Así son las mujeres poderosas, no todas por supuesto, pero muchas, como Valentina Nappi, hace cosas parecidas.