Armani estaba acostumbrada a ser el centro de atención, pero esa tarde, más que nunca, su presencia era ineludible. Con su vestido negro ajustado que acentuaba cada curva, caminaba por la casa como si fuera parte de la decoración. Cada paso que daba hacía que la luz de la tarde se reflejara en sus curvas de manera hipnótica. Filthy, el cliente potencial, no podía dejar de mirarla. Sus ojos recorrían cada centímetro de ella mientras escuchaba las características de la propiedad, pero su mente solo estaba en una cosa.
Cuando la vendedora notó el especial interés decidió agregar un reglón mas al contato, claro que no será literal, será de palabra. Usted va a firmar aquí, le dice, sube el vestido apareciendo tanga rosa. La sujeta y tirando hacia arriba le deja en claro que hoy se estrena, y en nada, está Hecho!.
Debe haber algún libro escrito acerca de este tipo de estrategias, no es la primera vendedora seductora que tenemos, ni la última.