Jasmine y Michael viven en una combustión constante, una de esas pasiones que no entienden de lugares ni horarios. El inicio de su relación fue un incendio, y en lugar de apagarse, solo encontró nuevos rincones para arder. En la escalera de la universidad, entre mochilas olvidadas y pasos cercanos. En el lavadero, con las máquinas girando como cómplices silenciosas. Incluso en la biblioteca, entre susurros forzados y estanterías que vieron más piel que libros. El uniforme escolar de Jasmine, corto, sensual y peligrosamente tentador, era casi un disparo directo al autocontrol de Michael. Cada botón, cada falda mal acomodada, cada “no ahora” que terminaba en “ya mismo”. Y aunque el riesgo de ser descubiertos siempre estaba ahí… tal vez, eso era lo que más los excitaba. Pero hoy, por fin, lo harán en una cama, como cualquier pareja normal.
Muchas parejas encuentran placer en el riesgo, aunque algunas esposas arriesgadas se pierden en la necesidad de mas y mas.