Gizelle colgó el teléfono con ese suspiro largo que solo dejan las llamadas calientes… sin final feliz. Mucho audio, poca acción. Y ahora tenía dos problemas: hambre en el estómago y una urgencia más abajo. La solución llegó en moto, con gorra ridícula y una caja de pizza. “¿Trajiste extra salchicha?”, preguntó, apoyada en el sillón como quien no quiere nada, pero lo quiere todo. Él tragó saliva, abrió la caja mostrando que el ingrediente principal estaba lista para comer. Esa joven de shorts escandalosos se tiró hambrienta a degustar ese manjar. Ahora si, a tomarse las cosas enserio, ese gran servicio merece una gran propina. Siempre ideas vienen para los cedetes de pizza, como este que te la puede dejar gratis si eres Valentina Nappi.