Khloe coquetea con la sutileza de una bomba de confeti. Peter sonríe, actúa como si no lo notara, como si sus oídos no ardieran cada vez que ella lo llama por su nombre con esa vocecita dulce y maliciosa. No puede creer que sea tan directa, así que decide fingir que no lo es. Error. Desde su habitación lo llama para una “opinión urgente”. Bikini. Dos opciones. Entra y la ve con el anaranjado. Muy ajustado. Ridículamente ajustado. Ojos celestes brillando como si no supiera exactamente lo que hace. Brackets y todo, de pie, al costado de la cama como si el mundo no estuviera al borde del colapso. Él no se mueve. Ella sí. Se prueba el otro y Peter... comprende que es hora de permitir destruir sus defensas.
Siempre hay sido fuente de deseo, esa prendas de baño, pero cuando es un bikini blanco y dentro de él está Misty Quinn, puede ser fatal.