Gabbie estaba allí, esperando bajo el sol abrasador que parecía enfocar todo su ser. Minifalda escocesa, con volados, apenas cubría, escasamente abrigaba, dejando al descubierto las curvas que hacían que hasta el mismo sol se sintiera celoso. Rubia, alta, con ese rostro delicioso que parecía esculpido a la perfección, y unos ojos celestes que resplandecían con cada parpadeo. Siempre sonriendo, como si supiera que el mundo giraba a su alrededor.
Steve, "la leyenda", llegaría pronto, y con él, un choque de fuerzas, una colisión inevitable entre dos potencias imponentes. No importaba lo que pasara, todos sabían que ese encuentro sería épico, con un solo resultado: algo tenía que ceder. Pero Gabbie, confiada, no tenía dudas. Ella ya había ganado y nosotros ni te cuento!.