Sophie Dee entró se mueve como si fuera dueña de todo, y de hecho, lo era. Con una fortuna tan grande como sus caderas, nadie podía negar su poder. Su risa era una mezcla de arrogancia y diversión, algo que le quedaba perfecto, sobre todo cuando se cruzaba con Alex. Él, el guardia que estaba acostumbrado a todo, pero no a ella. A Sophie le encantaba hacerle perder la compostura, con su mirada desafiante.
Mientras tantoél, se mantenía en su puesto, desafiante pero cauteloso, como un león esperando el momento perfecto para atacar. Sophie disfrutaba de esa tensión. Nadie la desafiaba con tal calma, pero él lo hacía. Lo interesante, pensó ella, es que no era su dinero lo que lo atraía. Era algo más profundo, algo que la envolvía en un juego peligroso donde ella siempre llevaba la ventaja. Es hora de convertirlo en algo mas que un guardaespaldas, no solo será su protegida, será mas que eso.