Sofi llegó como un torbellino a la campiña exclusiva. Con su melena rubia brillando bajo el sol, no parecía importarle lo más mínimo si alguien la miraba. Haz lo que quieras, le había dicho Vince, y bueno, el concepto de "lo que quieras" nunca fue tan ambiguo. Ni siquiera trajo valija. ¿Ropa? ¿Para qué? pensó mientras comenzaba el amanecer su paseo, sin nada como el día en que nació, desafiando cada mirada y cada regla no escrita.
Vince, fue alarmado por una llamada a la mañana, nada que no pueda manejar, o eso cree. No sabía si estar horrorizado o… ¿interesado? Con el sol abrazando la piscina, respondió a las advertencias del personal. Pero ella ni se inmuta, lo desafía poniéndose de pie, un chapuzón inesperado y el escándalo debe ser superado pues el cliente siempre tiene la razón. Siempre llegan clientes de este estilo a los hoteles, como aquel matrimonio que invitó a la empleada.