Peter esperaba que su cumpleaños fuera como cualquier otro: solitario, triste, con esa sensación de que los amigos y la vida lo habían olvidado. Nadie podía venir, todos ocupados. Pero entonces llegó Ellie, la amiga de su esposa, con un pastel en las manos y una vela lista para encender la tarde. “Feliz cumpleaños, Peter”, dijo ella con una sonrisa que algo mas decía, como si en sus ojos ya supiera lo que iba a pasar.
Luego de unas palabras, le pidió que pidiera un deseo antes de soplar. Peter, mirando el pastel, eligió su deseo rápidamente. Desde lo alto, no podía evitar fijarse en el escote que ofrecía una vista tentadora. No necesitaba pedir más. Al abrir los ojos, Ellie ya no estaba con ropa, solo con una invitación clara a tomar ese lindo regalo. Y si hay una mujer que sepa como agasajar a sus chicos es sin dudas Blake Blossom con portaligas.