El novio de Katie casi ni aporta en casa, vive trabajando o de viaje, cosa que hace a Alex ser lo mas cercano. Empiezan a hacer cosas juntos, donde en una pelícuta de terror inició lo que será descontrolado. Cuando la rubia se recostó sobre el regazo del joven notó algo especial, al parecer las de terror lo excitan.
Solucionado el problema nace otro, el joven no puede sacarse de la cabeza la suavidad de esos labios. Fue a la habitación de la novia del padre a quien encuentra recostada en la cama con un hilo dental de esos que poco pueden tapar. Ambos saben que quieren, pero irán despacio, no usarán otra cosa que no sean los labios.
La pasión se hace cada vez mas fuerte, ella que no ve el momento que venga a interrumpirla, él que se desvive por hacerlo. Será cuando esté en la computadora que es ella la que propone dar ese paso que falta. Así con estas mujeres, atentas, a veces se pasan intentando enseñar lo que no saben.