Parker ya conocía el truco de Reya, la vecina divorciada que siempre encontraba una excusa para invitarlo a su casa. Hoy, le tocó arreglar una radio, aunque Parker no tenía ni idea de cómo hacerlo. Ni siquiera sabía para qué servía ese aparato, pero eso no le importaba. Al entrar, se sintió invadido por un perfume empalagoso y el brillo de un maquillaje excesivo. Reya, se vistió coqueta, se había preparado para "arreglar" las cosas a su manera.
Me llamastes muchas veces esta semana soltó el joven, Reya, sonriendo con una mirada cómplice, no escondió nada. Me siento un poco sola, no se si quisieras... y su mano habló por ella. Dudoso de la situación, debatiendo en sus pensamientos, no mucho claro, tomó la decisión. Como así también se sentía sola la cuñada divorciada de Joss que pidió ser asistida de una forma similar.