Cañerías rotas, tapadas, por ahora, solo un baño por usar, están todos avisados. Wendy, en la ducha, nada escucha, bloqueada por el sonido del agua. Filthy, con la toalla a los pies y la espuma en la cara, se afeitaba frente al espejo, como si no hubiera otra alma en el mundo.
Pero la puerta se abrió. Silenciosa. Blair. Vestido marrón crema como segunda piel, mirada afilada. Sabía que su madre no podía verla. Sabía también que Filthy no sabía decir que no. Se deslizó detrás de él con la seguridad de quien no teme romper reglas, apoyando las manos donde no debía, apenas rozando, apenas lo suficiente.
Él tensó la mandíbula, pero no se apartó. Controlando que su novia siga en el mismo lugar se dejó llevar por la adrenalina. Y mientras el agua seguía cayendo pasó, con algunos momentos peligrosos, y gritos que debian ser ocultados. Huyeron en prevención a la cama donde ambos llegarán a un arreglo, nada de esto pasó. Aunque no es la primera vez que le pasa a Filthy lidiar con chicas arriesgadas.