Elle despertó entre las sábanas con armona a sexo y apenas abrigada por el body blanco muy transparente, el amante aún dormía a su lado. Su esposo, como siempre, en su rostro esa expresión tranquila, casi filosófica, le preguntó: "¿Qué tal la pasaste anoche?". Elle, aún sorprendida por la escena, sonrió levemente. El hombre que la amaba sin reservas, el hombre que entendía, se mostró tan complacido con su libertad que solo le dedicó una mirada cómplice. "Fue maravilloso", le dijo, como si nada fuera extraño. Y, en un susurro, añadió: "te importa si me tira otro polvo". Así esta esposa será atendida, una vez mas, delante de su marido.