Siempre hay vecinos púdicos que se quejan de inquilinas desnudas que no respetan las reglas de ruidos molestos. Por supuesto que la van a echar, aunque antes hay que escuchar la defensa, jaja. Suele pasar que confiamos a quien le arrendamos una casa y en este caso, Davina parecía ser una chica respetuosa. Pero resulta que en el fondo de la casa esconde sucios secretos que pueden ser escuchados casi por todo el vecindario. El dueño tiene que poner las cosas en su lugar y estaba decidido a expulsarla, pero al llegar, algo cambia todo!.