Marido infiel envía flores a la furiosa señora, pero este repartidor termina metido en el jugoso florero. Aubree está molesta, muy molesta, intentaba hacer yoga para relajjarse cuando alguien llama a la puerta. El inútil traicionero cree que unas cuantas flores puede recomponer el error cometido. Furiosa comenzó a desprender la bragueta del repartidor para comenzar a regar esa flor de poronga. Así, por fin logra liberar el estrés, aunque sea por este día.