Siempre hay una enfermera de prisión preferida, algunas por ser buenas otras por comprender que son hombres con necesidades. Liza Del Sierra siempre se las ingenia para escabullirse en las celdas de los mas peligrosos, pero nunca tuvo problemas. Lutro y Kristof son los elegidos para esta ronda de rutina y en poco se revela la verdadera razón de todo. Mientras se la come a uno de los muchachos el otro entre nalgas saborea cada rincón donde su lengua pueda llegar. Claro que después de esto no tendrán el día libre pues deberán superar la requisa nocturna.