Angela White es muy buena empleada, pero tiene un problemita difícil de manejar, sus impulsos sexuales. Cuando le viene la idea de follar, agarrate Catalina, se pone cargosa como los mensajes del Candy Crush. Su jefe lo sabe, pero la comprende en demasía, tanto como para ayudarla cuando es dominada por su locura. Hoy está peor que nunca, ni siquiera respeta que mantiene una llamada con un cliente para ponerle las tetazas en la boca. Por suerte él la comprende y tras finalizar la llamada pondrá a esa asistente zorra a gemir.