La huésped dormía plácidamente cuando aparece el conserje calentón a avisarle que es hora de dejar la habitación. Pero la remolona quiere continuar el sueño dejando sin querer la ropa interior a la vista. Allí Steve Q. se da cuenta que no necesita un café para despertar sino una buena sacudida. Sacó a relucir dura erección y Georgie no pudo resistir la tentación de hundirla en su boca. Babosa y guarra con un pecho fuera de la sala de contención propinó de paso una linda lamida de trasero. No sabemos si después de esto continuará su viaje a Paris o se quedará una o dos semanas mas.