Irreparable pérdida ha sufrido Janet Mason, tal vez enfrente un largo luto, algo así como una o dos horas. Luego de soltar lágrimas de cocodrilo durante el sepelio inicio el regreso a la casa acompañada del fiel chófer. Allí descubre que Johnny está prestando especial atención a su escote comprendiendo que la vida no ha terminado. Con la escusa de un poco de compañía en tal difíciles momentos consigue que baje a tomar un café. Pero al parecer esta pelirroja tiene un sexto sentido pues bajo el vestido venía preparada para cualquier incidencias. Apoyada en la mesada subió falda para tentar al caballero a palpar su culazo en portaligas y tanga. Así se dará por finalizado el mal momento para dar comienzo a un nuevo entierro.