Su marido ya no le presta atención, con razón desconfía, instalar cámaras por toda la casa la llevará a la verdad. Será por la mañana, donde puede ver a Mick durmiendo con una chica a su lado. Es Penelope, con rebosantes 21 años y la llama encendida a cualquier hora del día. Una forma de decir de forma muy educada lo que todos dirían, insaciable zorra. En cuanto despierta se sube encima pidiendo que la deje sentir la caliente erección matutina en su boca. La lengua repasa cada rincón, desde las bolas hasta la punta de un pene que usará la boca como vagina. Le sigue un 69 baboso dejándola lista para revelar un segundo motivo. Esta chica le entrega el culo a su marido, cosa que la esposa no se animaba. Se le cruzan los ojos culpa de ese pene incrustado en su ano haciendo que las pelotas reboten contra los papos. La infidelidad anal ha quedado al descubierto, ahora la esposa no sabe si divorciarse o pedir lo mismo.