Annie y Tony no tienen mucho en común, salvo la música que tararea la joven mientras limpia la cocina. Resulta que es de una serie porno de la que el joven es mas que fanático. Aunque eso le da la señal que a la rubia le gusta mirar sexo, no hace nada por el momento. Mientras hablan aprovecha para mirar esos divinos pezones marcados bajo la blusa. La broma de lanzarle agua la lleva a quedar con el torso desnudo con cero vergüenza de estar acompañada. Una erección repentina es descubierta por la muchacha cuando sin querer apoya el culo justo allí. Avergonzado se retira sin imaginar que ella lo seguiría para disculparse de una forma especial. Déjame ayudarte le dice y tirándose encima le baja el pantalón para quedarse agarrada al palo. Claro que esto no será una simple mamada, irán a por todo o nada y encima se corre dentro de la gentil jovencita.