Ningún detalle pasa a la mirada de esta jefa rigurosa, bajar las ventas pone a cualquiera en su linea de despidos. A pesar de tener tan solo 21 años, Kay Lovely, ha demostrado ser una líder empresarial de primer nivel. Jason responde al llamado de la rubia que lo apabulla con preguntas sin poder justificar sus bajos rendimientos. Ni siquiera los pezones marcados de la jefa logran sacarle el susto de ser despedido. Por suerte esta mujer sabe dar segundas oportunidades y le pide que le muestre las bolas. La justificación es correcta, un buen vendedor tiene que tener pelotas para estar en su equipo. En estado de reposo eso luce prometedor, solo debe estimular para saber si es indispensable. Fue hacia él y presionó fuerte la bolsa, al ver que palpita se arrodilló para ver cuanto se estira. Usando boca, mano y miradas la dejó bien, pero bien parada así que saboreando el colgante lo emociona. Tirando ropa a un costado comenzará la gran prueba, un orgasmo a tiempo lo salvará..