Con el auto descompuesto llama al servicio mecánico que le envía un sexy muchacho que despierta el deseo de cojer. Claro que Kayla Paige no es una puta traicionera, por eso llama al esposo para contarle lo que le pasa. Él le dice que le encantaría que lo haga eso y en cuanto terminó con el coche lo hizo pasar. Sin mediar coqueteo se sentó en la mesa abriendo piernas pidiendo que el servicio sea completo. Como se va a negar a esta señora de bien, por la boca comenzó y ya recostada se la incrusta al centro de la concha. Mejor de lo esperado se montó de reversa para sacarse hasta la última gota de sentimientos.