Dejando tangas y ropa en el piso consigue que llegue a la habitación para que vea el culito y chocho abriendo nalgas mientras hablan. Al llegar a casa nota que su futura hermanastra es una desordenada, eso cree, ni imagina el plan de la rubia. A medida que avanza siguiendo el rastro, mientras tanto ella sin nada de ropa, como llegó al mundo, buscó la mejor posición para que la vea, de costado, con los papos apretados al ser aplastados por nalgas carnosas. No puede creer lo que ve, sin pudores y con la puerta abierta lee el móvil, al notar su presencia le pide que entre. Joder, ni se inmuta, es mas, como si quisiera decirle algo se acaricia el culo y de tanto en tanto levanta un cachete. Es demasiado, pero irresistible resultó cuando al verlo entusiasmado mantuvo abierto todo dejando ver como el ano hace una gran letra O. Tragar el palo hasta el último centímetro le encanta a Layla que se atraganta antes de ponerse en cuatro sabiendo que su cintura es tan bella que hace ver el trasero enorme y glorioso. Se estaciona en el coño, comienzan a aplaudir los cuerpos con bombazos reiterados por un largo rato para luego ver de frente la pelada rosada hasta que explote sobre la barriga.