De ninguna manera Julia Ann se hubiera acostado con un amigo del hijo, pero pasó. Mientras escribe su próxima novela es interrumpida por Xander Corvus, un atrevido y cargoso joven. Sin ocultar las ganas de seducirla comienza a lanzar besos y manos, pero son repelidos por esa bella madre.
Claro que no puede detenerse ante ese escote al que no puede quitar mirada mientras ella le habla. Aunque de no hay forma que tenga sexo con el cargoso, pero simpático muchacho. O eso creía, pues el muy atorrante sabe manipular maduras en su instinto maternal al poner cara de tristeza.
De inmediato le dio ternura y ahora es ella quien se acerca y de alguna manera le roba un beso. Cuando quiere darse cuenta está entregada regalando chupada de bolas mientras lo pajea con ganas. Cuestión que la madura se entusiasmó, no solo pide nalgadas, también se encastra dedos al ano para gozar mas.