Se quedó corto en el presupuesto, la sexy agente inmobiliaria pone labios gruesos y chocho apretado para convencerlo. Tony cometió el error de dar un precio sin ir a ver, pero cuando llega se da cuenta que hay que romper pared. De ninguna manera lo hará a ese valor aunque la casa esté por venderse.
De inmediato la vendedora comienza los intentos para disuadirlo con sonrisas y simpatía. Claro que no, no conseguirá nada de este hombre salvo que saque sus armas secretas. La elegante chica se arrodilló para dar su parte del trato. Acurrucó el pene dentro de su boca halagando el tamaño sin titubear.
Eso hubiera alcanzado, pero ese perno está tan sabroso que agregó algo mas. En pelotas con trasero elevado ofrece el chocho para ser penetrado. Duras y tuneadas tetas se aplastan contra los almohadones y la rosada se abre como almeja. El rígido clítoris no puede ocultar que esta forma de negociar le está encantado.