Ella se tomó en serio eso que le dijo, cuando seas grande tal vez podríamos estar juntos, ahora quiere follarlo. Athena está muy feliz pues Kyle regresa a casa luego de unos años al servicio de la patria, pasa que ha crecido, está a punto de romper el metro y medio. Cada semana le enviaba una carta detallando cuanto había crecido pues espera ansiosa poder estar juntos como le dijo. Emocionada al verlo corrió hacia él saltando para abrazarlo dejando al descubierto su pequeño botín. Poco tarda en reclamar ese esperado encuentro al que Kyle accedió comenzando a jugar con su estrecho coño, poco después Athena estaba estirando la boca intentando encajar esa gruesa polla en su boca. Así cumplirá lo prometido estirando también el coño de esta chica que terminará con el rostro decorado.