Está con deuda de alquiler, por suerte esta puertorriqueña acepta tres meses de alquiler gratis a cambio de un polvo. Aunque todo comienza cuando el pervertido propietario ingresa a la casa sin permiso para ir directo al cajón de la ropa íntima, una tanga al bolsillo, pero no para cobrarse, se trata de inspiración futura, allí ve el consolador de la muchacha que justo lo pilla en infraganti intromisión.
Visiblemente enojada comienza a retarlo, él aduce en su defensa el cobro de lo que debe, un ida y vuelta de palabras hace que la discusión baje el tono cuando le pide ir a la cama a cambio de varios meses de alojamiento gratis.
Una sonrisa se dibuja en el rostro de Emily, la propuesta es aceptable pues se quitará un problema de encima además de disfrutar lo que mas le gusta en la vida.