Miren a esta que parece una dulce alumna dibujando vergas, ser descubierta la llevará a conocer una real y dura. Vanna está en la edad donde los penes revolotean en la cabeza todo el día, al punto que los estampa en una hoja con la mala suerte que el hermanastro la pilla y amenaza con decirle a los padres, claro que llegarán a un acuerdo y el pete silencia todo, aunque culpa de sus brackets todo se interrumpe.
Conmovida por el daño ocasionado, y mas que todo por el fallido intento, se aparece en la habitación del joven ofreciendo dar curso final a eso que empezaron. Aceptada la propuesta se encerraron en el guarda ropas para que nadie escuche y allí no solo consiguió llegar al final, además pudo tocar carnosa entrepierna apenas decorada por colorados vellos.
Resulta que esos cochinos dibujos la metieron de nuevo en problemas, esta vez en la escuela donde un mal compañero se encargó de que todos lo vean y ahora la está pasando mal, por suerte él le ofrece consuelo y terminará rebotando con tanto entusiasmo que todo quedará en el olvido, por lo menos por hoy.