El chico que juega al basquet le gusta demasiado, tanto para tocarse escondida como para ser ella quien haga el primer movimiento. Diminuta es la calza blanca y corta que se ha puesto Ariana, es tan ajustada que no hay parte íntima que no se marque, hasta se puede ver que no tiene tanga debajo.
Es la hora en que ese joven va a jugar a la cancha, tras de él irá, no sin antes detenerse tras una pared para calmar el deseo de tenerlo. Espiando se inspira mientras se frota fuerte entre las piernas. Pero es peligroso, así que arriba los pantaloncitos y a por él.
Segura de si misma camina en dirección al objetivo, cada paso marca mas el cameltoe con el que conseguirá total atención. Desafiarlo le garantiza poder tocarlo, y lo hará sin disimulo por sobre el pantalón que ya muestra señales de excitación. Ya no tiene temores, hasta lo deja en calzón como una broma. Para que la sujete firme de la cintura alcanzará mostrar el bronceado de hermosos pechos.
Tanta ansiedad la hará olvidar, que está haciendo el amor en una cancha de basquet.