Todos los días me pide consejos como vestirse, pero todo tiene un límite, en cuanto pueda se la voy a meter hasta la garganta. Van a ver que pasó y luego pueden opinar, no me traten de degenerado tan temprano. Mientras se prueba que ponerse me hace sentar para ver, y no solo me tengo que aguantar ver camisa ajustada encima pide ayuda para ponerse la pollera. Y uno no es de fierro, vieron como se meten las bragas. Estoy que exploto, y viene la buena suerte, se quedó atorada bajo la mesita. Revancha grito en mi interior, me voy por detrás, descubro para deleitarme con la tanguchi, saboreo cada agujero dejándola tan mojada que me ruega para que se la meta. Al otro día la persigo hasta el lavadero, no te pierdas lo enloquecida que queda con mis travesuras.