Hay límites dentro del destacamento, son mujeres como cualquier otra, policías enojadas, con una rubia de pocas pulgas y un español involucrado. La oficial Tyler se toma muy en serio su trabajo, cuando el superior le ordena que se quede en la oficina para que un actor comprenda el tabajo policial, no le hace mucha gracia. Sin embargo, no tiene opciones, una orden no se discute, se cumple. Pero resulta ser que es una estrella porno que está intentando saber como hacer su próximo papel. Pero este boca floja comenzó a hacer comentarios inapropiados provocando la reacción de la autoridad. En poco lo tiene esposado, comprendiendo que duro es la profesión, pero que es una mujer como cualquier otra.